El sexo y el judaísmo.
Durante la década de los 60"s una revolución sexual alteró los patrones de comportamiento de jóvenes y adultos en todo el mundo, acostumbrados hasta la fecha a relacionarse con su sexualidad de acuerdo a los lineamientos morales estipulados en sistemas religiosos y filosóficos conservadores. Para los 70"s estos cambios se agudizaron liberando los códigos tradicionales en forma tal que no habría aspecto en la existencia contemporánea que dejara de resentir este nuevo modo de vivir y de percibir el mundo. El judaísmo, como muchos otros sistema teológicos, se vio en la necesidad de buscar respuestas concordantes con estas transformaciones.Hasta la época moderna la civilización occidental consideraba al sexo y al pecado como sinónimos. Las autoridades religiosas veían el sexo como una concesión a la debilidad humana y al matrimonio como un "mal" necesario para la propagación de la raza humana.El judaísmo, sin embargo, no considera el sexo como un acto pecaminoso. Establece que el impulso sexual no debe ser suprimido. En la antigua literatura hebrea se reconoce la actividad sexual como un hecho fundamental de la vida humana. En Génesis 1:28 el Creador bendijo a la primera pareja y le ordenó crecer y multiplicarse. La tradición judía concibió esta exhortación como un precepto positivo.El hombre está obligado a propagar la raza, pero los rabinos del Talmud (compendio de leyes judías) ahondaron en el tema y declararon que más allá de este mandamiento, el sexo debe disfrutarse. Así, se reconoce la necesidad de la convivencia en pareja y se establece que los seres humanos deben satisfacer las necesidades sexuales de su pareja con base en una actitud de mutuo respeto y consideración.La actitud judía hacia el sexo busca un balance entre los extremos. Insiste en establecer límites pero, a la vez, evita la excesiva disciplina o ascetismo. Por una parte, el judaísmo considera la moderación sexual y el autocontrol como esencia de la santidad: cuando el hombre logra dominar sus impulsos, el sexo es bello y positivo. Así mismo rechaza la noción de que es un acto pecaminoso o vergonzoso. Por la otra caracteriza las conductas inmorales -tales como la sodomía, el incesto o el adulterio- de grandes ofensas contra Dios y la sociedad. A la vez considera que cuando los impulsos sexuales son incontrolables e inmoderados pueden destruir a los individuos y a la sociedad.
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Durante las décadas de los años 60s y 70s han existido diferentes tipo de manifestaciones sexuales, de las cuales el judaísmo no ha querido eceptuarlas, sino muy por el contrario, se ha manifestado a favor de estos cambios en la sociedad, pero estableciendo límites para que la pareja disfrute sin que esto sea un pecado y a su vez favoreciendo a la procreación de la raza humana. También podemos decir que la doctrina judaica se ha caracterizado por buscar un equilibro entre los extremos. A su vez considera fundamental que el autocontrol y la moderación vayan de la mano, para alcanzar una esencia pura.
Sol Balloni.
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