La relación entre religión y sexualidad implica una moral sexual, entendida no tanto como parte de la moral general o común a todos, sino como la parte de la moral religiosa que implica restricciones u obligaciones al comportamiento sexual humano. Varía enormemente en el tiempo entre unas y otras épocas, así como entre distintas civilizaciones o culturas. Las normas sociales, los estándares de conducta de las sociedades en cuanto a la sexualidad, suelen ligarse a creencias religiosas de una u otra religión.[]
De acuerdo con esto, la mayor parte de las religiones han visto la necesidad de dirigir la cuestión de un papel "propio" de la sexualidad en las interacciones humanas. Diferentes religiones tienen diferentes códigos de moral sexual, que regulan la actividad sexual o asignan valores normativos a ciertas acciones o pensamientos cargados de contenido sexual.
En el cristianismo, por ejemplo, a pesar de las amplias variaciones entre diferentes confesiones cristianas, que suelen específicamente incluir diferentes puntos de vista sobre la sexualidad, es posible trazar un cuadro general de la visión del sexo en la doctrina bíblica.
Las bases de muchos puntos de vista cristianos provienen de la idea de que la sexualidad humana fue creada por Dios con el propósito de la procreación y la intimidad que proporciona a una pareja sexualmente activa una relación íntima, emocional y espiritual, a través de la íntima relación física. De ese modo, el sexo debe restringirse a una relación de por vida entre un hombre y una mujer. El matrimonio es un compromiso a una relación íntima y permanente como base sobre la que construir una familia estable. Dado el énfasis en la función procreativa del sexo, las relaciones sexuales y los actos sexuales específicos que no conduzcan a la concepción son desaconsejados o expresamente prohibidos, por algunas confesiones cristianas.
Según las doctrinas y magisterios cristianos más extendidos, tanto entre católicos como protestantes, aunque con más énfasis entre los denominados «fundamentalistas» que entre los denominados «moderados», la sodomía es un pecado, al no conducir a la procreación, y considerarse contraria a las intenciones de Dios para el sexo. No obstante, un pequeño número de iglesias y confesiones cristianas consideran moralmente aceptable la homosexualidad.
Los cristianos liberados argumentan que las antiguas enseñanzas contra el sexo prematrimonial y extraconyugal han sido tergiversadas a través de los siglos. De acuerdo con su lectura, el Nuevo Testamento no prohíbe las actividades sexuales de los no casados
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En conclusión, podemos ver como además de la sociedad ya que aunque el sexo es un tema repetitivo, jamás pasa de moda, pues en todo tiempo o época nos vemos enfrentados a él, también se realizo un cambio en la religión, ya que en la antigüedad se creía que el sexo solo con el fin de procrear y no por placer, además rechazaban la idea de tener relaciones prematrimoniales, es decir, no debía tenerlas antes del matrimonio que significaba un compromiso intimo y permanente.
Y podemos observar como en la actualidad en este tema se produjo un cambio, ya que, las iglesias y el cristianismo según el nuevo testamento, cambiaron esta creencia y permiten las relaciones prematrimoniales.
Para explicar estos cambios decidí utilizar el cristianismo, ya que, es la religión que mas se utiliza en nuestra sociedad.
miércoles, 14 de julio de 2010
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